John Jerrim

La importancia de que los jóvenes lean con regularidad es generalmente aceptada. Una amplia gama de investigaciones previas ha vinculado la lectura durante la infancia con la mejora en las habilidades lingüísticas, y con niveles más altos de rendimiento académico en general.

Pero, ¿importa qué es lo que los jóvenes eligen leer? ¿Tiene los mismos beneficios el hojear una revista, leer cotidianamente el diario, o sumergirse en una novela? La evidencia en torno a este tema es mucho más escasa.

En mi reciente artículo –publicado este año- mi coautora Gemma Moss y yo decidimos explorar este tema en detalle.

Los datos que utilizamos los obtuvimos del estudio PISA[1] de la OCDE. En este, se preguntó a los estudiantes de 15 años con qué frecuencia leen los siguientes tipos de textos:

  • libros de ficción
  • libros de no-ficción
  • periódicos
  • revistas
  • comics.

En nuestro artículo, examinamos cómo la frecuencia con que los jóvenes leen cada uno de estos diferentes tipos de textos se relaciona con el puntaje obtenido en PISA. El análisis controla por una amplia gama de factores como género, nivel socioeconómico, y la escuela a la que asiste, para intentar descartar explicaciones alternativas para nuestros resultados.


Figura 1.  Ventajas de leer diferentes tipos de textos para las habilidades lectoras de los jóvenes.
Nota: Diez puntos en PISA equivalen aproximadamente a un efecto de magnitud 0,1, o alrededor de cuatro meses de escolaridad adicional. Los resultados se refieren a las diferencias entre jóvenes que leen cada tipo de texto casi todos los días en contraste con los que casi nunca leen aquel tipo de texto.  

La figura 1 resume los principales resultados del estudio, mostrando las diferencias en los puntajes PISA de los adolescentes que leen regularmente cada tipo de texto (es decir, casi todos los días), en comparación con los que casi nunca leen este tipo de textos. Tal como ilustra el gráfico, los jóvenes que leen frecuentemente el diario, revistas, comics o libros de no ficción obtienen puntajes PISA equivalentes que los que no lo hacen. Sin embargo, esto no es así para los jóvenes que leen libros de ficción o novelas. En particular, los jóvenes que leen libros de ficción casi todos los días obtienen alrededor de 26 puntos más en la prueba PISA de lectura que aquellos que nunca leen tales libros. Esta diferencia en rendimiento es considerable; equivale a aproximadamente 10 meses adicionales de escolaridad según la OCDE.

¿Se debe este resultado simplemente a que los jóvenes que leen libros de ficción leen durante una mayor cantidad de tiempo en total? Después de todo, hojear una revista, comic o periódico toma mucho menos tiempo que intentar abordar una novela como La Guerra y La Paz. Curiosamente, nuestro análisis no proporciona evidencia de que este sea el caso. Seguimos encontrando un fuerte “efecto ficción” incluso después de controlar por el tiempo total de lectura semanal de los jóvenes. 

Este hallazgo tiene importantes implicancias. Los padres y profesores no deben animar a los jóvenes “a simplemente leer algo”, sea lo que sea. Más bien, deben centrar sus esfuerzos en alentar a los jóvenes a involucrarse con novelas y otros textos de ficción extensos que fomenten la lectura profunda por períodos de tiempo prolongados. Esto parece particularmente importante para los estudiantes hombres de contexto socioeconómico bajo, el grupo que menos lee este tipo de textos y que además tiene habilidades lectoras comparativamente menores.


[1] Por su sigla en inglés Programme for International Student Assessment

About the author(s)

John Jerrim

John Jerrim is Professor of Education and Social Statistics in the Institute of Education, University College London. His research interests include the economics of education, access to higher education, intergenerational mobility, cross-national comparisons and educational inequalities. He has worked extensively with the OECD Programme for International Student Assessment (PISA) data, with this research reported widely in the British media.