Phil Parker

Este artículo fue traducido al español por Ana María Mejía Rodríguez.

Imagínese que usted es un diseñador de políticas encargado de revisar el sistema educativo de su país. Usted se enfrenta a una lista desconcertante de demandas compitiendo entre sí, todas ellas presentadas con absoluta certeza por sus proponentes. ¿Debería escuchar a los economistas, quienes quieren ampliar la oferta de escuelas? ¿Qué hay de las propuestas de moda para replicar el “milagro finlandés” – debería intentar reproducir una copia casi exacta del sistema finlandés? ¿Y qué tal si regresamos a la vieja tradición del “tracking” como los alemanes y los holandeses?  Existen datos empíricos, pero la mayoría de los mejores datos provienen de intervenciones locales que, probablemente, no le dirán mucho sobre la manera en que una política en particular afectará a todo el sistema educativo.

Es por ello que estudios de alta calidad, con varios ciclos y con varios países, como PISA son tan valiosos. Permiten a los responsables de la formulación de políticas comparar países con diferentes entornos políticos respecto a una métrica común; el desempeño en Lectura, Matemática y Ciencia. Los diseñadores de políticas también pueden comparar resultados a lo largo del tiempo para ver cómo la introducción de alguna política ha beneficiado o dañado el desempeño de los estudiantes de un país.

Pregunta sobre política educativa: ¿la estratificación por desempeño, ayuda o daña?

Usando PISA preguntamos: ¿los países que estratifican sus escuelas en base al rendimiento académico obtienen mejores resultados en la prueba PISA que los países que no lo hacen? La estratificación se refiere a muchas políticas diferentes como la separación de estudiantes en distintas escuelas por habilidad (school tracking), escuelas privadas, escuelas selectivas, escuelas de enfoque especializado (magnet schools), políticas sobre la elección de escuelas y políticas sobre zonas de captación escolar en países con alta segregación geográfica respecto a ingresos y riqueza. Todas estas políticas tienen como resultado que los estudiantes con mayor desempeño asisten juntos a la escuela, separados de los estudiantes con menor rendimiento. Puede leer el texto completo de nuestro artículo aquí.

Hay muchas razones buenas para implementar políticas de estratificación. Tal vez los niños más inteligentes sólo pueden prosperar cuando son educados junto a iguales. Los maestros podrían ser capaces de dirigir su enseñanza al nivel de los estudiantes. La elección de escuela puede proporcionar a los padres de familia la libertad para seleccionar una escuela que tenga el enfoque adecuado para su hijo o hija. Pero la estratificación también puede tener efectos negativos.

Los alumnos con bajo desempeño podrían disfrutar de la ayuda de niños más inteligentes. Y los niños más inteligentes podrían obtener una comprensión más profunda de un tema al enseñárselo a otros estudiantes. Además, abundante literatura muestra que los niños educados en escuelas selectivas tienen una motivación más baja, peores creencias en sí mismos y un interés académico más bajo que sus compañeros con capacidades similares que están en escuelas comprehensivas. Y estos efectos son aún peores en países con mayor estratificación.

Lo que encontramos

Con estas ideas contrapuestas, recopilamos datos de cinco ciclos de PISA para analizar la relación entre el nivel de estratificación de los sistemas educativos y su desempeño. También investigamos si aumentos o disminuciones en la estratificación a lo largo del tiempo están relacionados con aumentos o disminuciones en el rendimiento académico promedio. La figura a continuación cuenta la historia. Los países en los que la estratificación aumentó experimentaron una disminución en el desempeño promedio.

Conclusión

Nuestra investigación argumenta que las políticas que aumentan la estratificación académica están asociadas con disminuciones en el desempeño académico promedio. ¿Deberían los responsables de la formulación de políticas cambiar los sistemas escolares basándose en nuestra investigación? Por sí sola: no. Aun así, los resultados son esclarecedores y, como parte de un cuerpo de investigación más extenso, sugieren que los responsables de formular políticas deberían tratar de crear sistemas educativos más igualitarios.

About the author(s)

Phil Parker

Professor Phil Parker is the Deputy Director of the Institute for Positive Psychology and Education at the Australian Catholic University. He received his doctorate in Educational Psychology from the University of Sydney. His major research interest includes educational inequality, developmental transitions, and educational attainment.